Amor auténtico: más allá de la cosificación, abrazar el ‘estar amando’ y evitar la prostitución emocional.
En el complejo entramado de las relaciones humanas, el amor trasciende el mero acto físico para convertirse en un estado continuo de “estar amando”, que va más allá de lo tangible. Esta perspectiva enfatiza el valor del ser y el estar por encima del hacer, reconociendo que la autenticidad y la conexión emocional son fundamentales para construir relaciones significativas.
Según Ortega y Gasset en “Estudios sobre el Amor”, el amor implica un constante “estar emigrando” hacia el objeto amado, siendo un acto transitivo en el que nos afanamos hacia lo que amamos. Esta noción resalta que el amor no es simplemente “estar”, sino actuar hacia lo amado, manifestándose en un contacto y proximidad más profundos que los espaciales, un “estar vitalmente con el otro”.
Adicionalmente, el amor se diferencia de los sentimientos inertes, ya que no es simplemente “estar” triste o alegre, sino un acto que nos impulsa hacia lo amado. Esta concepción subraya que el amor va más allá de la mera atracción física, involucrando entusiasmo sentimental, admiración y simpatía.
En resumen, tanto en el amor como en el home staging, se valora la importancia de ir más allá de lo puramente físico para crear una conexión emocional significativa. Esta perspectiva reconoce que el “estar amando” implica un constante movimiento hacia el objeto amado, ya sea una persona o una propiedad, y subraya la importancia de la autenticidad y la conexión emocional en la construcción de relaciones significativas y en el proceso de venta o alquiler de una vivienda.
En nuestra búsqueda de comprender el amor, es vital dejar de lado la connotación física de “hacer el amor” y adoptar la riqueza de “estar amando”. Esta expresión subraya la importancia de la presencia constante en la relación, cultivando una conexión profunda a través de la comprensión, el respeto y el apoyo mutuo.
La cosificación de la mujer o del hombre , una percepción persistente vinculada a la expresión “hacer el amor”, ilustra cómo el enfoque en el hacer puede despojar a la relación de su riqueza emocional. Al cambiar nuestro enfoque hacia el “estar amando”, reconocemos la individualidad y la dignidad de nuestra pareja, evitando la trampa de considerar la conexión humana como un simple acto físico cuyo objetivo es en definitiva uno mismo. Permítanme entonces un un matiz adicional, la búsqueda de “hacer el amor” para la propia complacencia se asemeja más a una prostitución emocional que a un acto de conexión auténtica.
El amor auténtico florece cuando priorizamos el ser y el estar por encima del hacer. Abrazar la expresión “estar amando” nos invita a sumergirnos en una conexión emocional rica y significativa, donde la autenticidad y el compromiso se mantienen en el tiempo . En definitiva para evitar la prostitución emocional y la cosificación debemos reconocer la complejidad y la profundidad del amor, trascendiendo las acciones físicas para abrazar la plenitud de la conexión humana, ir al “ser” al “yo” de la persona con quien compartimos nuestro proyecto más allá, por supuesto, de la propia corporalidad y la del otro sin que ello haga que esa corporalidad sea prescindible, todo lo contrario, mas bien que se haga vehículo de mi “yo” amante hacia el otro.
Amor auténtico: hacer vs. estar
Al enfocarnos en el hacer, corremos el riesgo de convertir la relación en un intercambio transaccional, perdiendo de vista el valor del ser y el estar.
La filosofía del amor como un constante “estar amando” se basa en la idea de que el amor implica un movimiento continuo hacia el objeto amado, más allá de la esfera física. Según José Ortega y Gasset en “Estudios sobre el Amor”, el amor no se limita a un simple “estar”, sino que involucra una acción constante hacia lo amado. Este enfoque resalta que el amor es un acto transitivo en el que nos esforzamos hacia lo que amamos, manifestándose en un contacto y proximidad más profundos que los espaciales, un “estar vitalmente con el otro”
El concepto de “estar amando” se relaciona con la idea de que el amor implica un constante movimiento hacia el objeto amado, una gravitación hacia lo amado que requiere una atención continua y una actitud de actuación persistente en el tiempo. Esta perspectiva contrasta con la temporalidad limitada del hacer, proporcionando una base sólida para la construcción y el mantenimiento de relaciones duraderas
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En resumen, la noción del “estar amando” abraza la idea de que el amor no es estático, sino que implica un movimiento continuo hacia el objeto amado, requiriendo una atención constante y una actitud de actuación persistente en el tiempo. Esta filosofía del amor subraya la importancia de la constancia y la atención continua en la construcción y el mantenimiento de relaciones significativas y duraderas.
Por ello, es inseparable el compromiso de una actitud amante. Al adoptar la perspectiva de “estar amando”, resaltamos la importancia de la conexión emocional, donde
la autenticidad y el “darse” a un proyecto común continuo se convierten en la esencia de la relación. Este enfoque fomenta un espacio para la empatía, la comunicación
abierta y la aceptación mutua,y por supuesto el respeto y el espacio del “otro” fortaleciendo el vínculo entre dos seres amantes.
Esteban Noguer, 20/01/2024